jueves, 7 de enero de 2016

Paloma del Río: "Entiendo el olimpismo como una forma de vida diaria, no como algo que se produce cada cuatro años"

Paloma del Río,en Universidad de Málaga.Foto:Avance Deportivo.
"Avanza el año y los deportistas olímpicos buscan su clasificación para Río. Yo vivo esperando esos resultados para que la delegación española sea amplia y haya buenas transmisiones televisivas pues, sin ellos, nuestro trabajo como periodistas y como televisión pública no tiene tanto sentido y no es lo mismo hacer una transmisión con deportistas españoles que sin ellos. Son el centro de nuestro trabajo en la Dirección de Deportes y tratamos de darles la mayor y mejor cobertura posible porque de su visibilidad depende el posible patrocinio que les llegue y permita entrenarse adecuadamente para estos retos".

Así entiende la misión de informar sobre el deporte en su diversidad Paloma del Río, periodista y coordinadora de Patrocinios y Federaciones deportivas en Televisión Española (TVE) y así lo cuenta en Enredando en la memoria, libro autobiográfico publicado en 2015 donde repasa su trayectoria y vivencias personales y profesionales, un texto fundamental para entender el desarrollo del deporte federado en este país en los últimos años. 

Paloma del Río lleva 30 años, toda una vida, siendo en TVE la voz del deporte en muchas de sus modalidades, especialmente las menos mediáticas y es la periodista española que más Juegos Olímpicos ha cubierto (los últimos 13, siete de verano y seis de invierno), además de multitud de campeonatos nacionales e internacionales de un variado número de disciplinas, pero que todos asociamos especialmente a la gimnasia (artística y rítmica) y al patinaje artístico.

A menos de siete meses para los Juegos de Río, los decimocuartos para ella, hemos repasado algunos momentos clave de su carrera como periodista olímpica y analizado cómo se presenta el gran evento de este año.

- Usted lo señala en más de una ocasión en su libro: "si hay algo grande para un periodista deportivo, es cubrir unos JJ.OO.". ¿Qué es lo que hace de este evento algo tan especial? 
- Unos JJ.OO. tienen un componente épico que no tiene ninguna otra competición. A unos Juegos no llega todo el que quiere, ni deportista ni periodista. Se produce una selección en base al rendimiento deportivo en los dos años previos a que se disputen los Juegos y eso es lo que los hace extraordinarios. No todo el que quiere ir puede hacerlo; tienes que valer, tienes que estar por encima de la media para poder vivirlos y disfrutarlos. Los Juegos Olímpicos son el edén con el que cualquier niño que empieza cualquier deporte sueña llegar.

- ¿Qué imágenes se le vienen a la cabeza a una persona que siempre ha visto deporte porque le apasiona y, de pronto, se ve como protagonista de unos Juegos al poder cubrirlos como periodista, tal como le ocurrió a usted en Seúl en 1988? 
- Mi primera imagen de mi misma contemplando deporte se remonta a cuando yo tenía 6 años; una televisión en blanco y negro y un partido de fútbol, que era lo único que se televisaba por aquel entonces. Tengo en la cabeza a Joaquín Blume haciendo el cristo en anillas, los Juegos de Múnich en 1972. Esas son mis primeras imágenes de mi memoria y luego, como profesional, el viaje a Seúl, a mis primeros Juegos. La maleta, el uniforme que nos dieron, los trámites para llegar a la villa olímpica donde me alojé, la inmensidad de todo, el IBC (centro de televisión internacional), la mecánica y costumbres de los Juegos... Fue una experiencia inolvidable que me marcó para toda la vida. Cuando viví eso por primera vez pensé: "Aquí es donde quiero estar. Esto es lo que quiero vivir". Mi opción fue el olimpismo, los Juegos Olímpicos, los deportes que se podían ver en los JJ.OO., lejos de los deportes de masas y cotidianos tipo fútbol, motos, Fórmula 1, etc.

- Lo dice como la única periodista española que ha estado en 13 ediciones de los Juegos. ¿En qué medida le ha ayudado a mejorar profesionalmente haber inoculado tantas veces ese "virus del olimpismo"? 
- Entiendo el olimpismo como una forma de vida diaria, no como algo que se produce cada cuatro años. Los valores que transmite el deporte se viven día a día y así lo hago yo. Es luchar cada día con lo que te depara la vida, aprender a ganar unas veces, a perder otras, a respetar al contrario, al compañero de trabajo, al autocontrol en situaciones de tensión, a ser humilde cuando las cosas te salen bien, a aceptar la derrota cuando te salen mal, a ser compasivo con el rival cuando eres tú el que gana... El olimpismo es una forma de vida más allá de los éxitos deportivos.

- Ser periodista olímpico permite también, gracias al seguimiento de esas modalidades de las que los medios apenas se ocupan, entender por qué a veces las medallas no se consiguen pese al enorme esfuerzo que los deportistas realizan, ser más justo en el análisis o en la valoración de los resultados y también hacer más pedagogía informativa.
- Los deportes minoritarios tienen en contra que sus reglas no siempre son conocidas por la mayoría de los espectadores o no con la intensidad que se conocen las de otros deportes, que vemos diariamente, como el fútbol. Esto hace que te tengas que preparar a conciencia, estudiar los reglamentos como si fueses un juez, un entrenador, un competidor de esa especialidad. Y para mí, que soy la que hace las transmisiones de algunos de esos deportes, existe la responsabilidad de llevárselo a los espectadores y de que ellos disfruten, no solo con la contemplación del deporte en sí sino de que sean capaces de hacer su propio análisis de la situación, aunque sea someramente. Yo trato de darles pistas, detalles para que puedan hacer su propia composición de lugar y distingan saltos, posiciones de cuerpo, cuánta deducción se produce por este fallito o qué consecuencias en la nota va a tener determinado movimiento incorrecto. Lo voy explicando durante las transmisiones para hacerlo más comprensible al espectador inexperto.

- ¿Qué logros y dramas de deportistas nacionales en unos Juegos recuerda haber vivido con más intensidad en sus narraciones? Cuando hay compatriotas en competición la carga emocional es mayor, también para el periodista.
- Cada vez que compite un gimnasta, un esquiador, un tenista, un jinete, un patinador español.... en fin, en todos los deportes en los que he hecho transmisiones, no puedo dejar al margen la condición de que es "uno de los tuyos". Mentiría si dijera que en ese momento soy objetiva porque no lo soy; quiero que gane, que lo haga lo mejor posible y lo paso mal porque me siento involucrada emocionalmente con ese deportista. Casi siempre los conozco por mi relación con ellos, más o menos estrecha, pero lo paso mal. Hay un momento de tensión y de ansiedad que no debería tener un periodista que hace una transmisión pero no soy de madera, tengo sentimientos y mi corazoncito se posiciona al lado del deportista que compite. He tenido muchos momentos en los que sufría por quien competía; María Martín en Seúl, Blanca Fernández Ochoa, María José Rienda, Almudena Cid, Alfonso Rodríguez de Sadia, Javier Fernández, Javier Raya... muchos, de todas las épocas. Cuanto más trato tengo con los deportistas, peor lo paso.

- Usted concluye en su libro que, mientras pueda, seguirá "luchando por los deportes minoritarios, los femeninos y todos aquellos que no están bien tratados y que necesitan un poco de luz para ir creciendo". ¿Qué hace falta para el periodismo deportivo tome conciencia de esto? Al fin y al cabo hablamos de cultura deportiva. 
- Efectivamente, es cultura deportiva, pero los periódicos, las radios, las televisiones son empresas que quieren funcionar bien, tener éxito y para ello tienen que ofrecer lo que más vende, que es el fútbol. Todos nos sentimos responsables para darles a los deportistas el espacio que se merecen en los medios pero la realidad es que lo que mueve el mundo, lo que más dinero mueve, lo que más espectadores ve, lo que más oyentes tiene, lo que vende más periódicos es el fútbol y ante eso no podemos hacer nada.


"Da igual lo que haga una deportista, un equipo femenino, los éxitos que consigan, las medallas que ganen, da igual. Alguna vez serán portada, en pequeñito y en un lateral, pero serán flor de un día porque el fútbol lo invadirá todo al día siguiente"
 

- La invisibilidad o infrarrepresentación es doble si hablamos de deporte 'minoritario' que practican mujeres, a pesar de que gran parte de los éxitos deportivos de los últimos años en España proceden del lado femenino. ¿Cómo se puede revertir esta situación? ¿Es una cuestión de que haya más mujeres periodistas informando sobre deporte o, sobre todo, de que haya más gestionándolo en las federaciones? 
- Esto solo se puede revertir si es por la voluntad del periodista, del editor, del presentador de un programa...es decir, de la voluntad de una persona o de varias pero no de la sociedad. Mi experiencia me dice que da igual lo que haga una deportista, un equipo femenino, los éxitos que consigan, las medallas que ganen, da igual. Alguna vez serán portada, en pequeñito y en un lateral, pero serán flor de un día porque el fútbol lo invadirá todo al día siguiente. No le encuentro solución posible y llevo 30 años en esto.

- En TVE llevan meses planificando la cobertura de los que -por ahora- serán los últimos Juegos Olímpicos que emita el ente público. ¿Cuántos periodistas tienen previsto desplazar a Río y cuántos aproximadamente ayudarán desde España en la cobertura?
- Ahora mismo el proceso de la cobertura está en marcha. Se comenzó hace año y medio y se hizo la previsión de cuál sería la cobertura pero desde la Dirección de Deportes se hace una planificación que hay que escalar a la Dirección de TVE y la Presidencia de RTVE y que luego ellos tienen que valorar y aprobar. Los costes son altos y hay que tener en cuenta que hay una diferencia horaria importante y eso va a condicionar la emisión. Normalmente utilizaremos Teledeporte como eje central y La 1 para acontecimientos puntuales, pero estoy segura de que va a ocurrir como en Juegos anteriores; se crea una atmósfera especial, se genera un interés por todo tipo de deportes, es verano, la gente está de vacaciones, se puede ver todo y todo esto hace que el interés aumente de manera que hacemos una previsión que normalmente luego se incrementa y el deporte ocupa mucho espacio en la parrilla. El esquema será parecido al de los Juegos de Londres con tres equipos trabajando; uno en Río, otro en San Cugat y otro en Madrid. La Dirección de Deportes está trabajando en ello.

- ¿Qué espera de los Juegos de Río? Los meses previos a la gran cita parecen haber agrandado una sombra de escepticismo tras las polémicas de corrupción y dopaje en varias federaciones internacionales y tras la difícil situación económica de Brasil. 
- Estoy sorprendida con las noticias que aparecen cada día. Lo malo que tienen las candidaturas que se presentan virtualmente es que luego, del dicho al hecho hay un trecho y en este caso muy grande. El Comité Organizador va a tener muchas dificultades para cumplir lo que prometieron que harían. Ya no hay margen para realizar obras que habían prometido; han cambiado sedes y calendarios de algunas disciplinas porque no han hecho en el plazo previsto infraestructuras que dijeron que harían. Hace unos días nos levantamos con la noticia de que el Estadio Olímpico no tiene ni luz ni agua corriente porque hay facturas sin pagar y los proveedores han decidido que ya no regalan más. Los problemas de seguridad, de desplazamientos, los precios.... en fin, yo estoy un poco en alerta para ver qué encontramos pero habrá que ser muy previsores a la hora de calcular el tiempo en los desplazamientos.

- ¿Y de los deportistas españoles? ¿Se atreve a hacer una predicción de medallas y diplomas olímpicos con nombres propios?
- A estas alturas de ciclo, a siete meses de que comiencen los Juegos, hay unos 90 deportistas españoles ya clasificados, algunos de disciplinas individuales y otros de equipo pero durante todos estos meses hay preolímpicos clasificatorios, deportes que deciden las plazas en función del ranking mundial. Quiero decir que hay muchas opciones todavía de que haya muchos deportistas más en Río. La delegación española en Londres fue de algo menos de 300 clasificados y creo que deberíamos estar en esa cifra. Eso indicaría que seguimos siendo una potencia en Europa. Y con esta perspectiva y con el riesgo que supone aventurar algún nombre, yo estaría pendiente de Fátima Gálvez en tiro, Carolina Marín en bádminton, Javier Gómez Noya en triatlón, el conjunto de gimnasia rítmica, los equipos de balonmano, el de baloncesto, la sincronizada, algunos nombres en natación y, luego, todas las sorpresas que nos puedan llegar.

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