miércoles, 22 de noviembre de 2017

Nuevo libro académico destaca la paradoja de que en TV espacios de Deportes no den información deportiva

Los hábitos de consumo televisivo están cambiando y, como señalan muchos estudios recientes, en parte debido a que la población joven opta cada vez más por internet para consumir contenidos audiovisuales. Pese a ello, la televisión informativa sigue desempeñando una función pública esencial. En España son 16 millones de telespectadores los que a diario ven los telediarios de las principales cadenas.

"La televisión no ha muerto. Sigue congregando en todas partes audiencias millonarias, pero cada vez más fragmentadas entre más canales de los que podemos abarcar y con la ficción virando hacia un consumo a la carta". Así lo destaca el profesor Rafael Díaz Arias en la introducción de su flamante manual La información periodística en televisión, un texto académico que llega para ocuparse del medio televisivo y su adaptación a un ecosistema mediático convergente, de la manera de informar, de su lenguaje o de su géneros y programas. 

El autor defiende las posibilidades informativas de la televisión, más allá del infoentretenimiento en muchos casos imperante, a partir de los siguientes planteamientos:

- En televisión es posible mostrar e informar; la interrelación entre palabra e imagen da a la televisión un enorme poder expresivo.
- En televisión hay que servir a las audiencias, pero no someterse a sus caprichos.
- La televisión informativa tiene que ser plural y diversa, dando voz a todas las tendencias y sensibilidades de la sociedad.
- En televisión también se puede experimentar y explorar narrativas interactivas (televisión híbrida).
- La televisión es puesta en escena, pero en la televisión informativa, espectáculo, lo justo para hacer comprensible y atractiva la información.
- La televisión puede llegar a la perfección en el directo, pero no todo puede contarse en directo.
- La información en televisión es una obra colectiva fruto dela creatividad de profesionales con distinta formación y orientación.

Rasgos de la información deportiva en TV

Díaz Arias analiza también las claves de la especialización informativa y el marco deontológico en la redacción de televisión y se detiene para ello en las peculiaridades de las distintas secciones, entre ellas la de Deportes. A este respecto, destaca su clara tendencia a la espectacularización de los contenidos y su excesivo sesgo temático al ocuparse informativamente solo de un escaso número de modalidades y protagonistas: "La información deportiva opera con una doble reducción: solo versa de los deportes mayoritarios y de entre ellos el fútbol, y en los grandes acontecimientos deportivos internacionales el centro de atención son los deportistas españoles".

No obstante, esto no ha sido siempre así. Como el propio autor recuerda en este libro, hace apenas tres lustros la información de deportes solía someterse a los mismos criterios noticiosos de selección y jerarquización semejantes al resto de secciones: "El informativo tenía información deportiva. una información deportiva no muy extensa, pero realmente una información importante y equilibrada. Este equilibrio se rompió cuando la mayoría de las televisiones introdujeron un espacio monográfico dentro de sus informativos diarios y luego, en muchos casos, los convirtieron en espacios autónomos con vocación de infoentretenimiento".

Así, la competencia por la audiencia hizo que los deportes tuvieran cada vez más minutos en los noticieros hasta que hace diez años las cadenas privadas convirtieron estos espacios en "magazines diarios, donde el deporte, el fútbol esencialmente, se presenta como si fuera un programa del corazón, en el que los discos, productos publicitarios y las novias de los futbolistas ocupan tanto o más espacio que los encuentros o las polémicas deportivas".

Como consecuencia de esta evolución, Díaz Arias subraya la paradoja de que se hable de Deportes cuando en realidad en muchos casos no hay información deportiva pura en esos espacios; el hecho de que los protagonistas del deporte llenan minutos por sus actividades ajenas a la competición, más propias de otras secciones o áreas de la actualidad; y también que ciertos contenidos, con planos fijos en ruedas de prensa, se llegan a emplear como soporte publicitario de marcas patrocinadoras de un equipo.

Por todo ello, el autor aboga por reforzar la especialización en la información deportiva en televisión y de hacerla extensiva también a la cobertura de otros deportes menos mediáticos, así como a subsanar ciertas "licencias inadmisibles en otras especialidades" como la de mostrar "una identificación total y, a menudo acrítica, con los representantes deportivos españoles". Se trata de ese fenómeno llamado "periodismo de bufanda" o "periodismo de camiseta", que se propaga por muchas redacciones de forma preocupante porque normaliza conductas como la mezcla constante entre información y opinión confundiendo al telespectador o la ostentación de parcialidad, contrarias a los principios éticos de la profesión.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Nuevo libro estudia la relevancia socio-cultural y político-económica de los grandes eventos deportivos

El deporte muy a menudo ha de ser contado por el periodismo más allá del deporte para hacerlo más entendible. El crecimiento de los grandes eventos y de sus respectivos deportes, sus protagonistas y hacedores desde múltiples planos (empresarial, sociológico, cultural, jurídico o político) conforman una materia informativa imbricada y compleja que exige del profesional una mayor especialización para poder interpretar y analizar lo ocurrido. 

Por ello desde hace años en muchos medios no estrictamente deportivos, e incluso especializados en otras áreas, se viene considerando el deporte como un campo informativo importante en sus respectivas agendas temáticas. Lo que rodea a las competiciones como negocio que mueve decenas de millones de euros suele centrar los contenidos de medios prioritariamente económicos como, por ejemplo, el británico The Financial Times, mientras que la trastienda política, ética y jurídica de la estructura de las federaciones y organismos deportivos habitualmente es un asunto sobre el que hacer periodismo de investigación en medios como el semanario de análisis político y social mexicano Proceso.

También el enfoque transversal e interdisciplinar del deporte y de su relación con los medios de comunicación ocupa un número cada vez más relevante de estudios que se efectúan desde el ámbito académico. Uno de los últimos trabajos que han abordado la complejidad del deporte mediatizado como fenómeno es Sport, media & mega-events, libro colectivo que reúne a veinticinco de los más prestigiosos profesores-investigadores del mundo sobre comunicación en el ámbito deportivo. La obra, publicada hace solo unos meses por la editorial Routledge, está coordinada por Andres C. Billings (University of Alabama) y Lawrence A. Wenner (Loyola Marymount University) y ofrece en diecisiete capítulos un completo estudio de la influencia de los contextos histórico, socio-cultural y político-económico de los grandes eventos deportivos en la sociedad contemporánea a través de los medios de comunicación.

Tal como señalan Billings y Wenner, estos grandes eventos, hoy globales, forman parte de la cultura común y de la memoria colectiva de ciudades, regiones o países. Además, indican que "no solo han definido sus respectivos deportes a lo largo de la historia, también ha solidificado una gran base de aficionados en torno a ellos y se han comportado históricamente como indicadores que han propiciado el orden, el significado y la relevancia al paisaje deportivo de cada momento".

El libro se detiene en las particularidades de las coberturas realizadas en los Juegos Olímpicos de verano y de invierno; en los Mundiales de fútbol, rugby y críquet; en el torneo de tenis de Wimbledon; el Masters de Augusta de golf; el Tour de Francia en ciclismo; el Gran Premio de Mónaco de Fórmula Uno; la Copa de Asia de fútbol; la Super Bowl de fútbol americano; las Series Mundiales de béisbol; la NCAA de baloncesto; y los X Games, competición de deportes extremos organizada por ESPN en Estados Unidos.

Estos megaeventos deportivos -agregan los coordinadores del libro-  han logrado atraer la atención de los medios y han cautivado al público de formas que otras competiciones no han sido capaces de conseguir, trascendiendo así de lo ordinario, de la actividad deportiva diaria; por eso, son hoy influyentes socialmente y más importantes culturalmente, porque despiertan pasiones entre los fans, propician la interacción y vivencias comunes, y posibilitan que se compartan diferentes valores e identidades.

Billings y Wenner citan a Maurice Roche, que en su libro Megaevents and modernity: Olympics and expos in the growth of global culture (2000) señala la importancia actual de los grandes eventos deportivos desde cuatro perspectivas:

1) Lo personal (el gran evento como rito de iniciación, como experiencia trascendente en la vida de una persona)
2) Lo histórico-nacional (el gran evento como oportunidad para buscar y expresar la verdad nacional, el sentir de un país)
3) Lo histórico-cultural (el gran evento como adelanto de la alta cultura, reflejo del progreso cultural)
4) Lo sociológico (el gran evento que representa una serie de valores y preferencias sociales y económicas acorde a la cultura)

En su camino hacia la mediatización y la globalización progresiva, los eventos deportivos hoy más populares han superado diversas etapas hasta consagrarse como competiciones preeminentes, en las que el público deposita altas expectativas, ocupan gran parte de la planificación y dedicación del periodismo y genera narrativas propias; y como un espectáculo único tanto para deportistas como para espectadores porque ha trascendido lo que ha significado tradicionalmente el deporte: las marcas se mercantilizan y los productos mediáticos resultantes tienen fines económicos de alcance global.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Recomendaciones sobre el uso del lenguaje deportivo en el libro de estilo de la SER

El estilo es elección, también en periodismo, lo que no significa que las opciones no adoptadas ni escogidas por un medio sean siempre incorrectas lingüísticamente. Porque un libro de estilo no es un diccionario aunque pueda parecérsele, ni mucho menos una gramática. Así lo explica En Antena, el libro de estilo de la Cadena SER en su diccionario de dudas e incorrecciones lingüísticas. 

Pese a la popularidad de los libros de estilo, en muchos casos vendidos en librerías y considerados como guías de enseñanza del uso del idioma, este tipo de obras hay que observarlas sobre todo como instrumentos de autorregulación profesional de carácter interno, de carácter normativo solo para los profesionales que trabajan en un medio de comunicación de acuerdo a sus particularidades periodísticas y empresariales. El estilo es  un posicionamiento editorial, de la misma forma que la elección de las palabras tiene implicaciones éticas.

Por todo ello, los glosarios o diccionarios que suelen incluir estas obras arrojan luz, sin ser verdades absolutas, sobre cómo afrontar las principales dudas que asaltan al periodista a la hora de escribir o hablar (topónimos, extranjerismos, tecnicismos o americanismos) y, lo que resulta más difícilmente discutible, evitar algunas incorrecciones semánticas, ortográficas o incluso sintácticas en las que se incurre habitualmente.

Así se señala en el libro de estilo de la SER lo siguiente: "El hecho de que una palabra figure en este diccionario no significa que queda avalada para su uso. A menudo se incluyen términos desaconsejados, pero con la idea de orientar al redactor sobre su significado de modo que pueda encontrar una alternativa mejor, especialmente cuando haya de manejar textos escritos en otros idiomas y en los cuales una transcripción literal pueda inducir a equivocaciones".

Asimismo, se aclara que "a diferencia de lo que ocurre con los diccionarios, en el presente léxico no se sitúa siempre la explicación o definiciones de una palabra en la forma cuyo uso se prefiere, sino en la que se supone será buscada por un periodista en primer lugar, a fin de facilitarle el trabajo y ganar en rapidez". 

 Y otro punto importante cuando se habla de estilo es que la opción preferente no equivale a la renuncia de otras existentes: "Un término ‘se prefiere’ a otro cuando es el que ha de utilizarse como primera o única referencia; pero ello no impide que en referencias posteriores del mismo artículo se emplee el menos aconsejado, si queda claro que se usa como sinónimo y no induce a error; y siempre que no se trate de meras alteraciones ortográficas".

He aquí algunas de las recomendaciones sobre el uso del lenguaje aplicables al ámbito del periodismo deportivo incluidas en el libro de estilo de la Cadena SER:

. árbitra. Es correcto decir ‘la árbitra’ (y no ‘la árbitro’; ni tampoco ‘el árbitra’ por analogía con ‘el águila’ y otras palabras que comienzan por ‘a’ tónica, regla que no se aplica a palabras en las cuales opera el cambio de género).

. asequible. No es sinónimo de ‘fácilmente vencible’ ni ‘accesible’. ‘Asequible’ significa ‘que puede conseguirse o alcanzarse’; ‘accesible’ equivale a ‘que tiene acceso’ y, en sentido figurado, ‘de fácil acceso o trato’. Es incorrecto decir “le ha tocado en el sorteo un rival asequible”, salvo que se desee expresar que se trata de un rival fácil de comprar.

. asistencia. En el lenguaje deportivo, no se debe confundir este término con ‘pase’.  Sólo hay asistencia si el pase facilita una canasta, un tanto o un gol. También se puede emplear el verbo “asistir”.

. bajo palos. El portero de un equipo no se sitúa ‘bajo palos’ sino ‘entre los palos’. El artículo es imprescindible (no debe decirse ‘entre palos’).

. calificación. No debe usarse en las narraciones o crónicas sobre las pruebas de motor. En la jornada previa a la carrera se disputa la ‘clasificación’ que decide los primeros puestos en la salida del día siguiente. Los pilotos se sometarían a una ‘calificación’ si se les hiciera un examen con puntuaciones cualitativas a cargo de los profesores. En cambio, los gimnastas sí son ‘calificados’, y con arreglo a esa puntuación se ‘clasifican’.

. Campeonato del Mundo, Mundial, Copa del Mundo. En algunos deportes (como el esquí alpino o la vela) no son equiparables las expresiones ‘Mundial’ y ‘Campeonato del Mundo’, por un lado, y ‘Copa del Mundo’, por otro. En esos casos, la ‘Copa del Mundo’ es una competición anual que consta de diferentes pruebas en diferentes localidades, y cuya suma de posiciones o puntos determina el podio. No obstante, en otras modalidades, como el fútbol o el rugby, se utiliza de manera indistinta una u otra denominación. 

. clásico. Cualquier duelo deportivo de gran rivalidad histórica (por ejemplo, América de Cali-Millonarios de Bogotá). También se puede usar “superclásico” (Boca-River o Real Madrid-Barça). No es sinónimo de derbi.

. cuerpear. Verbo usado en las narraciones deportivas, generalmente cuando dos futbolistas forcejean por ocupar una posición o hacerse con el balón. Procede de Argentina y se extendió por otros países americanos, donde tradicionalmente ha equivalido a “esquivar”: mover rápidamente el cuerpo para evitar un contacto indeseado. No obstante, el Diccionario de americanismos (elaborado por las academias hispanas) recoge que en Argentina significa también “empujar a alguien con el hombro o el pecho”. Puede usarse sin problema en la Cadena SER tanto en sentido literal como figurado.

. derbi (plural, derbis). Esta palabra españolizada (del inglés Derby, y escrita durante muchos años con la grafía derby) tiene dos acepciones: una se refiere al enfrentamiento deportivo entre dos equipos de la misma ciudad, costumbre que nació en la localidad inglesa de Derby, donde tal encuentro de un primitivo fútbol se disputaba el martes de carnaval; y la otra se utiliza para las carreras en las que participan caballos de tres años y en las que todos los ejemplares corren con el mismo peso. En este segundo caso, la expresión procede del primer caballo que ganó una carrera de estas características, cuyo propietario era el VII lord de esa misma ciudad, lord Derby. En rigor, no debe emplearse la palabra ‘derbi’ para partidos entre equipos de ciudades diferentes. Véase clásico.

. descuento, tiempo de. Dígase ‘tiempo adicional’, ‘tiempo suplementario’, ‘tiempo de prolongación’, ‘tiempo extra’, ‘tiempo añadido’ o ‘alargue’ en las informaciones deportivas cuando se refieren a los minutos sumados al final del plazo reglamentado a fin de compensar las pérdidas de tiempo registradas durante el juego. Lo que ocurre en esos últimos minutos del encuentro se produce en el tiempo que se añade, no en el que se resta.

. dobles figuras. Falso amigo del inglés double figures, locución que se debe traducir bien como ‘dobles dígitos’. Cuando un baloncestista ha conseguido ‘dobles dígitos’, eso significa que logró unas cantidades de puntos, asistencias, rebotes, recuperaciones o tapones que en alguno de esos capítulos superan el número 9, y que, por tanto, se han de escribir con dos cifras. Así pues, son válidas también las alternativas ‘dos guarismos’, ‘dobles guarismos’ o ‘cifras dobles’. Eso no afecta a otras expresiones correctas, como “obtuvo un doble doble” (logró más de 9 en dos apartados), “firmó un triple doble” (lo hizo en tres) o “consiguió un cuádruple doble” (un registro superior a 9 en cuatro capítulos).

. dribbling (pronúnciese dríblin). No debe emplearse, como tampoco el verbo ‘driblar’. Úsense, según el país, ‘regate’ o ‘gambeta’, y ‘regatear’ o ‘gambetear’. En América Latina también se emplea la voz drible.

. drive (plural, drives). Se prefiere su traducción: en el tenis, por ‘un golpe natural’ o ‘golpe directo’; y en el golf, por ‘un golpe largo’. También en tenis por ‘derechazo’, salvo si el jugador es zurdo. ‘Gran zurdazo de Nadal’ (pero no ‘gran derechazo’ o ‘gran golpe de derecha’).

. entrenar. Es un verbo siempre transitivo o pronominal, nunca intransitivo. Es decir, no se puede usar sin complemento directo. En vez de ‘la selección entrenó en La Romareda’, debe decirse ‘la selección se entrenó en La Romareda’. Los deportistas no ‘entrenan’, sino que ‘se entrenan’; quien ‘entrena’ es el entrenador.

. envergadura. No es sinónimo de ‘estatura’ o ‘corpulencia’. Significa ‘distancia entre las puntas de las alas de las aves cuando aquéllas están completamente abiertas’, y, por extensión, la distancia entre los extremos de las alas de un avión o la medida de una persona tomada desde la punta del dedo corazón de una mano hasta el de la otra, con los brazos en cruz. También significa ‘importancia’.

. esprín. La Academia propuso en su Diccionario panhispánico de dudas esta adaptación del inglés sprint, pero luego incorporó al Diccionario oficial la grafía ‘esprint’. Su verbo derivado es ‘esprintar’; y el plural, ‘esprints’. De la misma forma, al corredor especialista en llegadas al esprint se le denomina ‘esprínter’. Puede usarse también el italianismo ‘volata’, sin olvidar términos españoles como ‘velocista’, ‘llegador’ o ‘llegada masiva’ y ‘aceleración’. Y por encima de todos, ‘embalaje’, que no tiene relación con el verbo castellano ‘embalar’ que se forma a partir de la preposición ‘en’ y el sustantivo ‘bala’ (que en este caso equivale a “fardo”): es decir, el verbo que significa ‘hacer balas y ordenar en ellas los objetos que han de transportarse a larga distancia’. Este ‘embalar’ relativo al ciclismo procede del francés ‘emballer’, y fue incorporado por la Real Academia Española al Diccionario en 1970. En Latinoamérica se usa ‘embalaje’ desde hace muchos años. Por ejemplo, El Tiempo, de Bogotá, contaba el 7 de enero de 1988: “La etapa se definió en un bonito embalaje”. Y El Universal, de Caracas, titulaba el 6 de abril de 1999: “El suizo Freuler dominó el embalaje masivo”.

. futbol / fútbol: esta palabra se pronuncia como llana (fútbol) en España y como aguda en gran parte de América. Ambas pronunciaciones y grafías son correctas.

. ganar de. No debe usarse nunca. En vez de “el Barça gana de diez puntos”, empléese “gana por diez puntos”.

. goal average. Tradúzcase por ‘promedio’, ‘diferencia’ o ‘cociente’ de goles, según cada caso. La Academia incluyó ‘golaveraje’ en su Diccionario panhispánico de dudas, pero no la incorporó al Diccionario oficial. Esa grafía que se puede usar en citas textuales y, en ese caso, debe explicarse.

. hándicap (pronúnciese con h aspirada, jándicap). Lejos de las carreras de caballos o el golf, su uso es innecesario para expresar situaciones desfavorables de un deportista o equipo respecto a otros; en español existen diferentes palabras para ello: ‘desventaja’, ‘obstáculo’ o ‘dificultad’. En el lenguaje hípico (referido al sobrepeso añadido a un caballo o jinete) puede sustituirse por compensación; en el golf, hándicap es la ventaja de golpes que se da a un jugador respecto al par del campo en función de su falta de destreza. Para ser profesional, no se tiene hándicap o se tiene “hándicap cero”. Se prohíbe la expresión ‘handicapado’ para referirse a una persona con alguna discapacidad.

. hooligan (pronúnciese con h aspirada, júligan). Palabra inglesa que significa gamberro y que, al ser despectiva, sólo ha de referirse a los hinchas británicos violentos, no a todos los aficionados de las islas Británicas. A fin de diferenciarlos, los mismos ingleses utilizan la palabra 'supporter' para cualquier tipo pacífico de ‘seguidor’ o ‘hincha’.

. maratón. Sustantivo masculino (‘el maratón’, no ‘la maratón’). Al especialista de esta distancia atlética (42.195 metros) se le llama en España ‘maratoniano’, y en algunos países de América es habitual la denominación “maratonista”. Por extensión del significado, ‘maratón’ también se aplica metafóricamente a toda competición de resistencia o actividad que sea duradera e intensa; y el adjetivo, a una reunión que se prolonga largo tiempo.

. medirse. Son incorrectas construcciones como “el Real Madrid se mide al Barcelona” o “Rajoy se mide hoy a la oposición”, muy usadas por los periodistas. Lo adecuado es construir esas oraciones con la preposición ‘con’: “…se mide con el Barcelona” y “…se mide con la oposición”.

. modalidad, especialidad. El mundo del deporte acoge un abanico de ‘modalidades’, normalmente organizadas en torno a federaciones (internacionales, nacionales, regionales o locales). Cada modalidad (natación, por ejemplo) se subdivide en una cantidad aún mayor de ‘especialidades’ (sincronizada, saltos…), que, a su vez, se concretan en diferentes ‘pruebas’ (individuales, dúos, por equipos, etc.). Como sinónimo de ‘especialidad’ se puede usar ‘disciplina’.

. Mundial, Mundiales. En los torneos o competiciones que abarcan todo el mundo se debe cuidar la diferencia entre el singular y el plural, conforme al número de títulos que se pongan en juego. Se usará el singular cuando se trate de un campeonato de deportes de equipo (el Mundial de fútbol en Brasil 2014), en los que solo hay un título en juego, y también en algunos deportes individuales donde solo haya un podio al que subirse o un trofeo que levantar (Mundial Match Play de golf). En los Campeonatos del Mundo con varias disciplinas y categorías, será preferible el plural (Mundiales de judo, Mundiales de Natación). Este mismo criterio será aplicable también para los Campeonatos de Europa (Europeo / Europeos) y de cada país (Nacional / Nacionales).

. olimpiada / olimpíada. Ambas formas son igualmente válidas. En sentido estricto, la olimpiada es el periodo de cuatro años que separa unos Juegos Olímpicos de otros.

. palo corto, palo largo. Los dos palos de las porterías de fútbol son iguales. Dígase ‘primer palo’ y ‘segundo palo’. También, ‘palo próximo’ y ‘palo lejano’.

. pírrico. Originalmente este adjetivo se aplicaba sólo a las victorias que se conseguían con más pérdidas para el vencedor que para el vencido; sin embargo, la Academia ha recogido otras dos acepciones: ‘Conseguido con mucho trabajo o por un margen muy pequeño’ y ‘de poco valor o insuficiente, especialmente en proporción al esfuerzo realizado’. Pero no equivale a ‘mínimo’ o ‘insignificante’. El término procede del nombre  Pirro, rey griego que en el siglo III antes de Jesucristo ganó a los romanos dos batallas con enormes pérdidas humanas que no compensó la victoria.

. pívot. También denominado ‘centro’ (del inglés center) en algunas zonas de Hispanoamérica, es el jugador de baloncesto que ocupa en la posición de cinco, esto es, el más alto y que suele jugar en ataque más cerca del tablero. Su plural es pívots. No hay que confundir esta palabra con pivote, que además de designar al jugador de referencia en ataque de un equipo de balonmano, se refiere a un lance del baloncesto que consiste en un girar el cuerpo moviendo un pie en una o varias direcciones mientras que el otro se mantiene en la misma posición (pivotar).

. réferi / referí.  Adaptación del inglés referee que se utiliza en el español rioplatense y en otras zonas de América como sinónimo de árbitro. Mientras que en Argentina la acentuación mayoritaria es aguda (referí), en otros países como México es esdrújula (réferi). En España debe usarse 'árbitro'; y se ha de cuidar el supuesto sinónimo ‘colegiado’, pues no en todos los países están organizados en un colegio.

. señalizar. Es ‘poner señales’. No debe confundirse con ‘señalar’. Por tanto, es incorrecto decir “el árbitro señalizó el penalti”.

. sparring. No debe emplearse si no se explica. Usado sobre todo en el mundo del boxeo, este término se refiere al ‘entrenador’, ‘adiestrador’, ‘contrincante previo’, ‘fingidor’, ‘adversario de prueba’ o ‘contrincante simulado’ de alguien que se está preparando para una prueba, un debate o un combate. La Academia ha incorporado la adaptación ‘esparrin’ y ‘espárrines’, que se puede usar para citas orales o textuales.

. supresión de artículos. No deben construirse oraciones mediante supresión de artículos como algunas que son habituales en los relatos deportivos: “Jordi Alba avanza por banda izquierda” o “Keylor estará bajo palos”. Son tan incorrectas como “ese mendigo camina por acera”, “tu primo duerme bajo puente” o “me duele muela” y “me gusta paella”.

. transfer. Permiso para que un jugador se desempeñe en otro país, una vez verificados los requisitos del fichaje. Deben usarse ‘pase internacional’ o ‘licencia’.

. vuelta rápida. En las competiciones de motor, casi todas lo son. Escríbase ‘vuelta más rápida’ o ‘mejor vuelta’, y no esa mala traducción de ‘fastest lap’.